Un día más una triste noticia. Ésta, como la de Antonio Vega, también se veía venir: don Mario Benedetti, después de una larga enfermedad, aderezada con la tristeza y la nostalgia de su Luz, nos ha dejado. Adiós a esa cara afable, a ese bigote inconfundible, a esa sensibilidad que pocos artistas podrán tener nunca. Creo que nunca me he emocionado tanto con un poema como con todos los suyos. Es capaz de hacerte llorar de amor o darte una dosis de realidad tan cruda que te encoje el estómago.
Podría poner cualquiera de esos maravillosos textos, pero me quedo con este, que fue el que más me encogió el estómago en su día(y que me lo sigue encogiendo cada vez que lo leo), y que si cada mañana lo recitáramos para nuestros adentros, cuando estamos debajo de la ducha o de camino al trabajo, quizás el mundo sería un poco mejor.

Despabílate amor

Bonjour buon giorno guten morgen,
despabílate amor y toma nota,
sólo en el tercer mundo
mueren cuarenta mil niños por día,
en el plácido cielo despejado
flotan los bombarderos y los buitres,
cuatro millones tienen sida
la codicia depila la amazonia.
Buenos días good morning despabílate,
en los ordenadores de la abuela ONU
no caben más cadáveres de Ruanda
los fundamentalistas degüellan a
extranjeros,
predica el papa contra los condones,
Havelange estrangula a Maradona
bonjour monsieur le maire
forza Italia buon giorno
guten morgen ernst junger
opus dei buenos días
good morning Hiroshima,
despabílate amor
que el horror amanece.


Gracias Don Mario, gracias por todo.


Era inminente y al final llegó el día. Desde hace tiempo todos mirábamos a Antonio Vega pensando "este en cualquier momento se muere", y él seguía con sus conciertos, con sus canciones, seguía emocionándonos a todos.
Como las cucarachas, hemos "nacido, crecido y reproducido" escuchando sus canciones, y qué casualidad, para cerrar el ciclo, él muere.
Esta pérdida se nota muchísimo más hoy en día, visto el panorama musical que tenemos, así que lo único que podemos hacer es recordar sus canciones, que esas nunca morirán.





Ojalá volvierás a nacer, a empezar de nuevo...